José Luis, con la camiseta puesta

José Luis Sandoval se levanta todos los días a las 6 de la mañana. Su rutina diaria, mechada con los clásicos mates mañaneros, lo acerca siempre al lugar de trabajo. Ya en su Panadería de Valeria del Mar, su rubro de toda la vida, comienza el paso a paso de la producción: El pan, las facturas, las diferentes exquisiteses. Toda una historia familiar. Una historia, una forma de ver la vida que lo llevó, a sus 18 años, a quedarse horas jugando a las cartas o al ajedrez con los abuelos de la Plaza Irlanda, en el límite de los barrios porteños de Caballito y Flores. 

"Toda la vida traté de generar algo de más con mi trabajo. No importa el momento del año, siempre me encargo de que algo de lo que producimos acá en la Panadería les llegue a los chicos de las escuelas, a los abuelos. En particular acá en mi zona, Valeria del Mar, pero también a otras partes de Pinamar", explica "El Oso", como todos lo conocen.

"Hace 36 años que voy y vengo y hace más de 20 años que estoy viviendo en la zona y en esta movida, inclusive antes, cuando vivía en Buenos Aires, también tenía panadería. Y siempre pensé en que todo lo que hago tiene que tener un plus que mejore la vida la gente, no sólo de aquellos que me vienen a comprar algo rico. Nosotros, por ejemplo, también entregamos a Desarrollo Social parte de lo que generamos acá y ellos lo reparten entre los que más lo necesitan", continúa José Luis, "Creo que trabajando, ayudando, siendo solidario, es la única manera de vivir. Ponerse la camiseta del lugar donde vivís es la única forma de que las cosas estén mejor, no hay otra manera. Ahora, por ejemplo, arrancamos un nuevo proyecto en el Barrio San José y la onda que le ponemos es la misma, la gente lo sabe". 

"Yo sé cómo están las cosas en el país, yo veo la realidad y por eso me interesa ayudar. Acá en Pinamar estamos muy bien, de verdad si nos comparamos con otras zonas del país estamos muy bien y tenemos que ayudar a que esos siga así. Apoyando, mejorando, intentando que no exista la necesidad de que gente como yo lleve mercadería para dar una mano", finaliza emocionado "El Oso".