Susana, una historia de solidaridad

La solidaridad tiene muchas formas de aplicarse, algunas acciones son pequeñas, otras más grandes y elocuentes. Las historias de vida de la gente que se presta para mejorarle la vida a los demás son cambiantes, empiezan por un detalle, se hacen constantes, se vuelven gigantes. En cada cuadra, en cada barrio, hay una o miles de historias así.

"Hace por lo menos 10 años que empecé. Sentí que en mi barrio había mucha necesidad, arranqué con el merendero, con 20 chicos, después 40, después 60. Ahora, por ejemplo, juntó ropa, zapatillas, me muevo llevándola a diferentes lugares. Y bueno... la gente siempre colabora, aporta la suyo", cuenta Susana, desde el corazón de su casa.

"Al principio yo no conocía tanto la sociedad pinamarenses y, como soy enfermera, siempre tuve el espíritu colaborativo. Soy de Rosario y mamé de mi madre esta filosofía. A mi nunca me faltó nada y por eso mi madre, con su ejemplo, me marcó para siempre. Toda la vida me manejé así y estoy orgullosa de esto", explica Susana, "Participé en grupos, ayudé a mis hijas, ayudé a los hijos e hijas de todo el barrio, siempre intentando alimentar el alma solidaria propia e inspirar a todos los que se acerquen. Así surgió Mujeres en Acción, hoy lo empujo desde Facebook pero cada día crece y crece".

Susana detalla convencida que el grupo que formó no tiene límites, ni banderías políticas, ni religiosas. "Todos son bienvenidos, lo que necesitamos es mantener vivo el espíritu solidario para poder ayudar a toda la sociedad".

Madre de 6 hijos, además cuidá de sus nietos. Es enfermera, asistente, comerciante, pelea todos los días por sus derechos y los derechos de muchos de los vecinos que la rodean. No vive en la abundancia, labura, lucha, se desdobla y, aun así, siempre tiene unos minutos para poder colaborar. Susana, hay que decirlo, es un ejemplo de vida para todos. 

"No sólo consigo ropa, también otro tipo de ayuda: Sillas de ruedas, por ejemplo. Nos movemos, trabajamos con la Escuela Especial, con merenderos, con las monjas. Seguimos adelante porque la gente colabora con ganas, ve que las cosas llegan al lugar al que tienen que llegar. Saben que tenemos un compromiso con el que necesita, no por figurar, sino por el simple hecho de dar una mano", concluye con emoción Susana.