Rocío Obait: Buscando la manera de ayudar

Los gestos, la solidaridad, la toma de acción, por pequeña que fuere, es un aporte para que todos podamos vivir en un mundo mejor. Rocío Obait es una joven pinamarense de 24 años que piensa así y no dejó pasar la oportunidad de ayudar. 

"Hace unos años me enteré que existían organizaciones que hacían pelucas oncológicas para pacientes que sufren cáncer. Fue entonces cuando decidí dejarme crecer el pelo y hacer una donación", nos cuenta Rocío, "La madre de una conocida donó para una organización de Mar del Plata hace dos años, lo contó en Facebook y así me enteré. Y como ellos pedían entre 25 y 30 cm, empecé a dejarme crecer el pelo para poder donar. En diciembre de ese año la gente de Mar del Plata dejó de trabajar así que me terminé contactando con gente de Baradero que hacen el mismo trabajo". 

Rocío cuenta que buscó incansablemente alguna organización a la que pudiera donar y finalmente dio con Dona Cabello, de la ciudad de Baradero: "Ellos me explicaron cómo tenía que tener el pelo para poder donarlo", explica Rocío quien, además, relata que su hermano fue una de las influencias más grandes para decidir a donar.

"Esto finalmente pasó hace un par de semanas. Tenía un largo de más de 35 cm. Hacía dos años que practicamente ni me tocaba las puntas como poder donar la mayor longitud posible", dice Rocío, "Y ya lo mandé y ellos me avisaron con mucha alegría que les había llegado. Sinceramente estoy muy feliz de poder ayudar, no tengo idea de cómo o cuándo se utilizará mi pelo pero estoy feliz de haber podido ayudar".

"Mi historia es muy personal. Mi mamá tuvo cáncer y falleció hace varios años ya. Desde aquel momento, sabiendo los efectos que la enfermedad provoca en la gente, tuve ganas de hacer algo, dar una mano. Me llevó un tiempo entender cómo, cuándo, pero siempre supe que algo iba a poder hacer para mejorarle la vida a alguna persona con cáncer. Cuando encontré el tema de las pelucas supe que era la manera correcta de ayudar", expresa con emoción. 

Rocío concluye aceptando que no pasa un día en que no dedique un buen rato de su tiempo a pensar en cómo puede ayudar a los demás: "En este camino fui conociendo muchas historias, tanto en lo que viví con mi mamá como en lo que fui recolectando mientras iba investigando para poder ayudar. Creo que todos, de una forma u otra, deberíamos buscarle la vuelta. Hay que tratar de ayudar, es la mejor manera de vivir".